Los carros son el escudo de todo acosador

El domingo cinco de marzo a eso de las dos de la mañana, estaba esperando un taxi para llegar a mi casa. No quería caminar a esa hora. Muchos carros pasaron pitando y el último entre varios improperios al final me gritó “¡Mami, rica! ¿Cuánto cobra?”.

Decidí irme caminando aunque me estuviera arriesgando más.