Taxis, nunca más

Tomé un taxi de la parada de Plaza del Sol hacia mi casa. Cuando le estaba dando el dinero al taxista, me miro desde arriba hacia abajo y cuando lo volví a ver me dijo que no me preocupara, que solo me estaba viendo el “pelo”, cuando claramente estaba viendo fijamente mis senos.
Me bajé del taxi increíblemente molesta y le tiré la puerta de carro.